26 de septiembre de 2008

La Recreación y el Deporte como ámbito de construcción de la ciudadanía


Me pareció interesante compartir con ustedes un artículo de la CIGEPS/UNESCO sobre la construcción de la ciudadanía a partir de la recreación y el deporte.
"El ámbito de la recreación y del deporte, con sus actividades específicas, ofrece una valiosa oportunidad para que las y los adolescentes y jóvenes se apropien de prácticas participativas en procesos de construcción de ciudadanía. El compromiso con las tareas asumidas, la elaboración de acuerdos sobre las actividades a realizar, la ayuda mutua para sostener el juego mientras todos disfrutan, la reflexión acerca de las reglas necesarias para jugar y el respeto de las mismas, el análisis de los valores puestos en juego, la organización de eventos, son sólo algunas situaciones posibles que desde las actividades lúdicas y deportivas contribuyen a que se constituyan como ciudadanos.
La motivación intrínseca, frecuente en las actividades lúdicas, predispone a la/os jóvenes a participar en ellas, implicándose en su planificación, desarrollo y evaluación, tanto de propuestas en las que participan como protagonistas como en otras en las que organizan una actividad para que otros la disfruten, habilitando espacios creativos y socializadores.
"Un lugar es más que una zona. Un lugar está alrededor de algo. Un lugar es la extensión de una presencia o la consecuencia de una acción. Un lugar es lo opuesto a un espacio vacío. Un lugar es donde sucede o ha sucedido algo" (Berger, 2004:53). El espacio de encuentro lo constituyen los propios alumnos/as otorgándole características que lo hacen único e irrepetible, sustentado por el respeto grupal y los aportes individuales, en el marco de una propuesta curricular que impulse la creatividad y la concreción de proyectos.
En relación con el deporte, la escuela constituye un lugar de referencia de la comunidad en que está inserta
y, por ende, pueden organizarse desde ella acciones del denominado deporte para todos, donde el eje está colocado, más que en la superación de los oponentes, en la posibilidad que brinda para la integración, a través de inventar el juego, crear o recrear sus reglas, analizar lo que sucede al jugar y reflexionar sobre la importancia de disfrutar en tanto y en cuanto los compañeros con los que se juega también disfruten. Esto supone superar la excesiva competitividad y el triunfalismo poniendo el énfasis en prácticas deportivas recreacionales, convocantes y que posibilitan la inclusión de todos la/os ciudadanos, de distinta proveniencia social, edades diferentes y necesidades de diversa índole.
La integración, la aceptación y el respeto por el otro, la posibilidad de tomar decisiones, de argumentar y defender las posiciones que se sostienen cuando se resuelve, por ejemplo, de qué modo se arman los equipos, la lógica de un fixture, las estrategias para encarar el juego, son aspectos sustanciales en la construcción de ciudadanía. El aporte formativo de este enfoque de la recreación y del deporte, promueve en los adolescentes y jóvenes el ejercicio de sus derechos acerca del tema (derecho al juego, la recreación, la asociación, etc).
Los docentes deben elaborar estrategias adecuadas para generar las condiciones necesarias que faciliten organizar y desarrollar proyectos en que sus alumnos sean los actores principales. Distintas experiencias en este campo, dan cuenta de orientaciones didácticas específicas para facilitar la tarea de coordinar la elaboración e implementación de los proyectos que se espera produzcan los alumnos.
Las actividades recreacionales deben ser pensadas con seriedad y responsabilidad. En términos generales, el que se recrea se divierte -condición necesaria aunque no suficiente-, pero además, desarrolla su libertad en el tiempo libre, en un espacio y en un tiempo que deben generarse intencionalmente para que pueda hacerlo. Son necesarias estrategias y procedimientos que lleven a los alumnos a dejar de considerar la gestación de un proyecto de actividades recreativas como una tarea que supone una no obligatoriedad exterior, para generar en ellos una obligatoriedad interior (lo hago porque quiero, porque me interesa, porque me comprometo).
El sentido educativo debe ser intencional y explícito, ajustado a un desarrollo temporal y a una organización que lo concreta. Lo que se aprende no es una casualidad; sino que responde a una intencionalidad predeterminada. No se aprende cualquier cosa o azarosamente, sino determinados aspectos de la realidad con su valoración pertinente, en un modelo que permite desarrollar la libertad de los participantes en relación con la de todos los demás. En este sentido, la fijación de límites, normas y pautas es importante, justamente por tratarse de actividades que tienden a la expresión libre, al juego que puede ser excitante, y que, de no existir marcos referenciales, pueden desbordar a la organización y tergiversarse el sentido de la actividad.
La intención del trabajo es procurar la participación efectiva, consciente y comprometida a través de equipos o grupos que actúen con autonomía y toma de decisiones propias, a los que el docente ayuda a integrar y producir. La organización y puesta en marcha de las actividades enfatiza más lo grupal que lo individual. Ratifica así que el hombre es un ser social, cooperativo con los otros y no exclusivamente competitivo. Propende, como valores a desarrollar, las actitudes de ayuda mutua y solidaria frente al énfasis del individualismo."

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