2 de octubre de 2008

Algunos aportes sobre la evaluación de la enseñanza

La evaluación procesual(1) es netamente formativa, ya que al favorecer la recogida continua de datos, permite la toma de decisiones sobre la marcha del proceso de enseñanza y de aprendizaje, permitiendo realizar ajustes o implementando acciones compensatorias. Es por ello que las actividades compensatorias carecen de sentido si sólo se plantean al finalizar un trimestre a ante la necesidad de determinar la acreditación del alumno en el espacio curricular.
Si sólo se evalúa el desempeño del alumno, es colocar la mirada en una sola cara de la moneda, los procesos de enseñanza son parte indisoluble de los procesos de aprendizaje. Se correlacionan estrechamente, ya que la práctica docente, influye en el aprendizaje del alumnado.
La utilización de determinadas metodologías, el clima de la clase, la selección de contenidos, la propuesta de actividades, los criterios que se adoptan para evaluar, la organización de los tiempos y los espacios, son decisiones que determinarán el logro o no de los objetivos propuestos para el grupo y para cada alumno en particular.
Por lo tanto, si es importante evaluar los procesos de aprendizaje de los alumnos, también lo es, evaluar los procesos de enseñanza, ya que estos últimos tienen consecuencias directas sobre los primeros.
Si la evaluación formativa pretende mejorar los procesos, resulta imprescindible detectar durante la marcha, los obstáculos y los logros (en la enseñanza y el aprendizaje) para afianzarlos o corregirlos respectivamente.

¿Cómo podemos evaluar los procesos de enseñanza?[1]
Queda claro que no se trata de una evaluación externa sino que proponemos un modelo de autoevaluación que nos lleve a reflexionar sobre nuestra propia práctica docente.
¿Cómo llevar adelante esta evaluación de un modo sistemático y con el rigor adecuado?
Podemos utilizar dos caminos:
a) Puede evaluarse la enseñanza a través de la evaluación de las unidades didácticas (su elaboración y aplicación en el aula) y de los aprendizajes que los alumnos alcanzan en cada una de ellas.
b) Mediante una reflexión personal sobre los indicadores que pongan de manifiesto, hasta qué punto se corresponde lo que el profesor hace con lo que se considera adecuado hacer.

Evaluar la enseñanza a través de la evaluación de las Unidades Didácticas:
Se hace necesario evaluar la elaboración y aplicación en el aula de las diferentes unidades didácticas que componen la programación anual. En este momento nos centraremos en la evaluación de la 2º Unidad, al igual que los resultados que han alcanzado los alumnos hasta este período.
No nos detendremos en definiciones que hacen a la planificación de la unidad didáctica, ya lo hemos realizado en otras entradas y pueden ver las publicaciones, pero sí es necesario recordar que el espacio curricular “Educación Física” se desarrolla en los tres años del nivel Polimodal, que para poner en práctica la programación del área, es preciso desglosar sus objetivos y contenidos en unidades didácticas, debidamente secuenciadas y temporalizadas (por año del nivel), a través de las cuales llevar adelante los procesos de enseñanza y aprendizaje con los diferentes grupos de alumnos. La gradación correcta desde la grilla de contenidos hasta la unidad didáctica es la única garantía de que el alumnado está alcanzando los objetivos generales que se proponen para su educación.

La unidad didáctica, por lo tanto, constituye el núcleo en torno al cual se establecen las estrategias organizativas y didácticas de la actuación docente en el aula:
Objetivos: ¿Para qué enseñar?
Contenidos: ¿Qué enseñar?
Actividades: ¿Cómo aprenderán los alumnos?
Metodología: ¿Cómo enseñar?
Recursos didáticos: ¿Con qué enseñar?
Evaluación: ¿Cómo mejorar la enseñanza y el aprendizaje? ¿Se consiguen los objetivos previstos?

La evaluación procesual de la unidad hace referencia a la necesidad de detectar permanentemente la funcionalidad de la misma. Por ello, constituye una reflexión continua durante el tiempo de trabajo con los alumnos.
La evaluación final de la unidad didáctica se llevará a cabo, por un lado, a partir de la reflexión final acerca de los ajustes que se han realizado durante su desarrollo, y por otro lado, considerando el nivel de consecución de los aprendizajes que han alcanzado los alumnos mediante su trabajo durante las clases.
Aprovechando la función retroalimentadota de la evaluación, exige del profesor un replanteamiento de la unidad en los elementos que no funcionaron adecuadamente.
Sería interesante incorporar en la triangulación, la opinión de los alumnos mediante un breve cuestionario o un coloquio en el cual evalúen o autoevalúen el trabajo realizado durante la unidad.

Evaluar la enseñanza mediante la reflexión de la propia práctica:
Los ámbitos de actuación del profesor en torno a los cuales puede plantearse una autoevaluación de la enseñanza pueden sintetizarse en los siguientes:

- Planificación del proceso de enseñanza.
- Actuación en la clase.
- Relaciones interpersonales con los integrantes del equipo de profesores.
En este caso, los indicadores se deben adaptar y contextualizar en la institución escolar en la que se trabaja. Pero les proponemos, a modo general los criterios que a continuación se detallan:

  • La programación de la UD respeta los contenidos para el grupo y nivel.
  • Presento la programación por escrito y en las fechas acordadas.
  • Temporalizo la programación por trimestres.
  • Son coherentes los objetivos y los contenidos seleccionados con la caracaterización del grupo.
  • Realizo adaptaciones curriculares en los casos particulares.
  • La metodología que utilizo es la adecuada para conseguir los objetivos propuestos.
  • Mantengo interesados a mis alumnos durante el tiempo de clase.
  • Favorezco la participación activa de todos los alumnos en la clase.
  • Estimulo el trabajo de los alumnos mediante:
    ·La confianza que pongo en ellos para la resolución de las situaciones que se plantean en la clase.
    ·Las expectativas de éxito que tengo para el grupo.
  • Es coherente la metodología y los procedimientos de evaluación.
  • Tengo previstos los recursos didácticos. Los evalúo previamente.
  • Respeto los criterios de evaluación acordados.
  • Utilizo la lista de seguimiento para realizar una evaluación en proceso.
  • Incorporo procesos de autoevaluación por parte de los alumnos en el desarrollo de las unidades didácticas.
    Les sugerimos la siguiente escala: Siempre – Muchas veces – Algunas veces - Nunca

    [1] Manual de Evaluación Educativa, Mª Antonia Casanova, Editorial La Muralla, 1995.

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