19 de febrero de 2010

Educación Física y salud en la escuela: consideraciones para diseñar un programa de Educación Física en la escuela

Educación Física y salud en la escuela:
Me pareció interesante compartir con ustedes este excelente artículo de la OPS Colombia y la Fundación CIMDER que muy claramente nos brinda herramientas para planificar las clases de Educación Física en la escuela. Les recomiendo ampliar la lectura en otras temáticas visitando el link que figura como fuente del presente artículo, encontrarán otras problemáticas de interés para la tarea docente.
"Es importante introducir a los alumnos en las formas de hacer ejercicio, de controlar y confeccionar su propia dieta y programa de actividad física; y cómo hacer mejor uso de las facilidades disponibles en la comunidad. También es importante que se estimule a los alumnos a analizar críticamente la salud y el ejercicio dentro de su contexto social y cultural y a examinar el modo en que están construidas socialmente nuestras ideas sobre lo que constituye la salud y la condición física".

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La revisión realizada por Simons-Morton, et al. (1988) y citada por Almond Len (1991) en su documento titulado "El Ejercicio Físico y la Salud en la Escuela", revela una gran preocupación sobre los patrones de actividad física por parte de los jóvenes. Por otra parte, la publicación The New Case Exercise, destaca claramente los beneficios para la salud que genera el ejercicio físico frecuente a corto y largo plazo, tanto fisiológica, como psicológica y emocionalmente. En este sentido, no podemos ignorar que la etapa escolar es fundamental para fomentar en niños y jóvenes un estilo de vida activo. Debemos recordar que se trata de un período en el que se necesita aprender sobre algunas habilidades esenciales de la vida y adquirir una base de conocimientos prácticos que influirá y facilitará el compromiso con una vida activa.
La práctica equivocada del ejercicio a una edad temprana, puede ser particularmente perjudicial. Pueden producirse daños a corto plazo en forma de lesiones por impacto o por esfuerzo; y que en forma gradual irán abocando a problemas crónicos que se manifestarán en etapas posteriores de la vida. En algunos casos los hábitos incorrectos en la actividad física durante la infancia, pueden crear problemas permanentes.
Así pues, es importante que los niños sigan un esquema de actividad física apropiado y razonable que se ajuste a sus capacidades. La mayoría de lesiones que se dan en los niños, son el resultado de programas de ejercicio inadecuados y no de sus limitaciones físicas. Es importante que cualquier programa de actividad física para niños y jóvenes tenga en cuenta sus capacidades físicas.


Diseño de un programa de Educación Física:
Para diseñar un programa de educación física dirigido a niños y jóvenes, debemos tener en cuenta algunos factores:
1.Respete las limitaciones:
Se deben respetar las limitaciones físicas de niños y jóvenes y ceñirse a actividades que estén a su alcance. Jamás se debe exigir a los niños que lleven a cabo actividades que excedan sus posibilidades físicas y mentales. La programación de educación física debe incluir planes de trabajo que se ajusten a tal principio. Se cree que los niños se controlan y ponen sus limitaciones espontáneamente, de modo que no llegarán al punto de lesionarse a menos que se les obligue.
2. Respete la peculiaridad:
Tenga en cuenta las características peculiares de niños y jóvenes. Los programas de ejercicio no deben ser sólo versiones adaptadas de los programas para personas adultas, sino que deben tener en cuenta las particularidades biológicas de niños y jóvenes.
3. Evite la sobrecarga:
Si bien cierta sobrecarga del cuerpo es necesaria para mejorar la condición física, deben evitarse los programas de ejercicio que suponen un exceso de esfuerzo repetitivo sobre huesos y tendones; y que puedan llegar a producir lesiones. Es evidente que los niños no son capaces de tanto esfuerzo físico como las personas adultas.
4. Respete las individualidades:
Es importante apreciar la capacidad física de cada alumno y ser consciente de las grandes diferencias, en cuanto a desarrollo físico, que hay entre ellos. Los esfuerzos deben ir dirigidos a adaptar los ejercicios a cada alumno. En ese caso, las clases excesivamente fuertes o excesivamente suaves deben eliminarse. Podemos encontrarnos con alumnos que sufran problemas médicos específicos que disminuyen sus posibilidades de hacer ejercicio. Es importante que los profesores conozcan tales problemas y hagan todo lo que esté a su alcance para que estos alumnos saquen el máximo beneficio de las clases, sin correr ningún riesgo.
5. Adapte la clase:
Normalmente en la clase de educación física se agrupa a los niños por edad. Sin embargo, para un óptimo desarrollo físico y un mínimo riesgo de lesiones, esta no es la mejor forma de clasificación. Esta división puede acarrear problemas en la clase, ya que los profesores se enfrentan a alumnos con una amplia variedad de desarrollos y capacidades para la actividad física. Es por ello que se hace necesaria una cuidadosa planificación que se adapte a esta variedad y diversidad. Esto puede implicar cambios en la organización de algunas actividades.
6. Progrese gradualmente:
Asegúrese de que los alumnos estén preparados. A los niños y jóvenes se les debe asignar un programa adecuado, que vaya aumentando de forma gradual la cantidad de ejercicio. Esto permite que su cuerpo se vaya adaptando al esfuerzo al que es sometido.
Muchos alumnos carecen de la motivación para llevar a cabo el "trabajo de base" que permita a su cuerpo estar en condiciones de enfrentarse a los riesgos del ejercicio. Es importante asegurarse de que los alumnos posean un estado físico; un nivel de forma tal, que les permita participar cómodamente en las actividades que se les pidan. En caso contrario, pueden estar en riesgo de sufrir una lesión. Enseñarles cómo preparar su cuerpo físicamente, es algo que les será de gran utilidad durante el resto de sus vidas. Para la prevención de lesiones es conveniente progresar adecuadamente en el acondicionamiento físico.
7.Fomente los ejercicios de fuerza y flexibilidad:
La fuerza y la flexibilidad óptimas, son esenciales para disminuir el número de lesiones en los jóvenes. Los ejercicios de flexibilidad realizados regularmente durante la infancia, ayudan a mantenerla y a reducir el riesgo de lesiones. Para el trabajo de fuerza, es preferible usar ejercicios de resistencia intrínseca (el peso del cuerpo) que entrenamiento de pesas. Con la resistencia intrínseca se deben aprovechar las variantes de aquellos ejercicios que supongan grandes cargas.
Otras consideraciones:
Los factores descritos anteriormente son la base para organizar, diseñar y planificar las clases de educación física. Sin embargo, existen otras consideraciones que se describen a continuación.
1. Preparación:
Existen algunos factores de preparación que son importantes y se deben tener en cuenta para cualquier actividad que se vaya a realizar en una clase. En primer lugar, es importante que los profesores tengan conocimiento en detalle de los riesgos inherentes de cada actividad, de las formas en que éstos pueden minimizarse, de las progresiones didácticas apropiadas para cada habilidad en cuestión y de cualquier otra necesidad referente a protección o equipamiento. Los profesores que sean conscientes de estos hechos, se encuentran en una situación más idónea para preparar y desarrollar sesiones de clase más seguras.
Toda clase debe prepararse de modo que se adapte a las limitaciones y necesidades de todos los alumnos de la clase. Existen ciertas diferencias individuales que influyen sobre el riesgo y la cantidad de lesiones asociadas al ejercicio. Por ejemplo, aquellos alumnos o alumnas con exceso de peso tienen una carga y una tensión adicional para las articulaciones.
2. Seguridad de equipos e instalaciones:
Antes de iniciar la clase, el área de trabajo debe ser supervisada para eliminar objetos peligrosos. Los profesores deben cerciorarse de la seguridad del material. El material debe estar en buen estado evitando todo aquel que presente astillas, partes oxidadas o punzantes, así como todo equipo que no disponga de una buena sujeción en la superficie donde está colocado. Del mismo modo, es importante comprobar que los alumnos usen ropa adecuada para la práctica física. El calzado es particularmente importante, ya que si éste no es adecuado puede producir lesiones. Por último, lo ideal es despojarse de anillos u objetos metálicos e igualmente recogerse el cabello antes de iniciar la sesión.
3. Estructura de la clase:
La estructura de la clase de educación física debe seguir un esquema fijo, sea cual sea la estructura específica de la actividad a realizar. La clase debe tener tres fases, a saber:
Calentamiento: Al incluir el calentamiento nos aseguramos de que el cuerpo esté preparado para una actividad siguiente que requiere mayor esfuerzo e intensidad. La posibilidad de esguinces, tirones y desgarres en los músculos, ligamentos y tendones se verá reducida; así como ell número de lesiones en las articulaciones debido a la disminución de desgaste y el rozamiento de las superficies articulares. También se reducirá el riesgo de problemas cardiacos. Además, la ejecución mejorará si la actividad va precedida de este calentamiento. Lo ideal será que cualquier calentamiento dure 15 minutos. Debe incluir ejercicios aeróbicos suaves de baja intensidad, de movilidad e igualmente ejercicios que preparen los movimientos de la actividad siguiente.
Actividad fuerte: Se debe animar a los alumnos a que controlen ellos mismos la actividad física y el trabajo a un nivel que les resulte cómodo. No se debe esperar que todos sean capaces de llevar a cabo la misma cantidad e intensidad de actividad física. Las clases tienen que organizarse de manera que los alumnos puedan trabajar "según sus posibilidades".
Vuelta a la calma: La interrupción brusca del ejercicio puede producir rigidez y dureza muscular y en algunos casos mareos y desmayos. La vuelta a la calma debe incluir actividades de poca intensidad, seguidas de estiramientos estáticos; y concluir con una ducha rápida.
Con alguna frecuencia los profesores estiman que el tiempo para la clase no es suficiente y en consecuencia omiten las fases de calentamiento y vuelta a la calma. Sin embargo, las clases no son seguras ni efectivas si no se basan en la mencionada secuencia. Inclusive, un calentamiento de 5 minutos resulta benéfico. Debe sacarse el tiempo necesario en cada clase para estas tareas. El calentamiento y la vuelta a la calma no deben tratarse como puntos aparte que hay que añadir al grueso de la clase. Es muy sencillo incluirlas como parte integral de cada sesión.
Cuidados especiales:
Los factores hasta ahora mencionados tienen que ver con la organización de las clases de educación física en general. Si se siguen las líneas de trabajo propuestas, las clases se convertirán en una experiencia positiva para los alumnos, proporcionándoles el máximo beneficio con el mínimo de riesgo.
La idea de contraponer riesgos y beneficios aparece también cuando consideramos la idoneidad de los ejercicios aisladamente. Actualmente hay una mayor preocupación por algunos ejercicios "tradicionales". Ejercicios usados durante muchos años por educadores y profesionales de la condición física, que sin embargo pueden resultar perjudiciales o "contraindicados". Un ejercicio se considera contraindicado si se requiere que el cuerpo en general, o partes del cuerpo, se muevan de manera forzada. Tales ejercicios pueden producir lesiones si ejercen excesiva tensión en un cuerpo que no esté preparado para ello. Por ejemplo, cualquier ejercicio que haga trabajar una articulación por fuera del radio de acción normal de ésta, puede considerarse contraindicado si se realiza con una técnica incorrecta.
Hay básicamente dos tipos de ejercicios contraindicados. En primer lugar, los contraindicados en general. Este término se refiere a aquellos ejercicios que trabajan en contra de la disposición natural del cuerpo y, por lo tanto, son potencialmente perjudiciales para todo el mundo. Tales ejercicios deben ser eliminados de todas las sesiones de actividad física. En segundo lugar, están los específicamente contraindicados. Estos son ejercicios que resultan peligrosos para cierto tipo de personas que tienen debilidades particulares o están afectados por algún problema o lesión.
Actualmente no existe unanimidad en cuanto a los ejercicios que entrañan un peligro tal, que les merezca su exclusión de las clases de educación física. Esta incertidumbre se debe al hecho de que no existe suficiente evidencia médica que indique los riesgos específicos de lesiones asociadas a diferentes ejercicios. Sin embargo, los investigadores han aplicado principios científicos básicos a los ejercicios para asegurar su idoneidad. Sólo con un conocimiento básico del cuerpo y de su funcionamiento, es posible ver que existe una amplia variedad de ejercicios que proporcionan más riesgos que beneficios. Es importante que los profesores sean conscientes y hagan todo lo posible para asegurarse de que en sus clases no se incluya ningún ejercicio que pueda provocar lesiones. También es importante que se eduque a los niños sobre la necesidad de evaluar los ejercicios y de utilizar las técnicas adecuadas para cada uno de ellos. Las rodillas, la espalda y el cuello son particularmente sensibles a lesiones y daños. Los ejercicios que supongan hiperflexión o hiperextensión de estas partes del cuerpo pueden producir lesiones, por lo que deberían evitarse y ser sustituidos por otros mejores y más adecuados. El organismo de niños y adolescentes experimenta complejos y múltiples cambios en el proceso de crecimiento y desarrollo. Cambios que muestran un proceso evolutivo y que tienen sus propias particularidades.
Estas particularidades nos obligan a dosificar con excepcional atención las prácticas deportivas, sin admitir el agotamiento; pero sin ir a violar los procesos naturales del desarrollo biológico. Por otro lado, no se debe olvidar que el organismo de niños y adolescentes requiere de un entrenamiento constante y relativamente intensivo. Es por eso que en el trabajo con ellos se debe tener en cuenta que en ese período evolutivo en el que se hayan, existen ciertas áreas para la educación y fijación más eficaces y que se refieren específicamente a sus cualidades y aspectos en la actividad motora, lo cual es clave en el sentido deportivo.
Los datos científicos referentes a la fisiología evolutiva muestran cómo la actividad muscular que supera en algo el nivel óptimo y provoca el agotamiento (pero queda entre los límites de las posibilidades de adaptación del organismo en cada período evolutivo), no sólo contribuye al auge de las capacidades físicas del niño; si no que también determina su desarrollo individual en el marco de los mecanismos genéticos condicionados. En otros términos: Las cargas físicas correctamente dosificadas, ejercen una influencia estimuladora en el organismo creciente de niños y adolescentes.
En este sentido, gozan de significado predeterminante las formas "de fondo" que excluyen las tensiones máximas largas. Estas cargas físicas suaves y relativamente duraderas, influyen de manera positiva en el sistema esquelético – muscular, los sistemas vegetativos, el intelecto y el estado de salud.

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