6 de enero de 2011

Tesis sobre las actividades corporales en la Edad Media.

El deporte, como actividad física competitiva, ha acompañado a diversas civilizaciones a lo largo de la historia. Ya era practicado por chinos y egipcios hace más de cuatro mil años. Con los griegos vivio su primer apogeo, de la mano de los antiguos Juegos Olímpicos.
Sin embargo, la desaparición del mundo clásico conllevó también el fin de los Juegos Olímpicos originarios y la actividad deportiva languideció en Europa hasta una nueva eclosión en el siglo XIX. En el interludio, ¿hasta qué punto tenían consciencia nuestros antepasados de que la actividad física que realizaban de forma recreativa, tenía repercusiones sobre su salud? Como en otros periodos históricos, al final de la Edad Media las élites practicaban deporte por ocio, como la equitación o la caza.
Dos reyes portugueses dejaron testimonio de estas costumbres en sus obras literarias. Una investigación del Departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de León ha analizado qué clase de recomendaciones ofrecían estos autores a la hora de participar en estas actividades físicas.
La tesis doctoral "Las actividades corporales en Portugal durante los siglos XIV y XV", defendida recientemente por Nuno Miguel Lourenço y dirigida por el profesor Eduardo Álvarez del Palacio analiza las actividades corporales de finales del periodo medieval descritas en dos tratados portugueses, el Libro de montería y el Libro de enseñanza del buen cabalgar. Nuno Miguel Lourenço es profesor de la Escuela Superior de Educación, Comunicación y Deporte de Guarda (Portugal). El estudio contextualiza ese periodo histórico de la disciplina de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
En la Baja Edad Media, la cultura era casi privativa de la Nobleza y el Clero. Por este motivo, aunque existiera un substrato de literatura popular, los principales autores literarios poseían un título nobiliario o un cargo en la Iglesia católica. Es la denominada lírica culta. El caso más paradigmático en España es el de Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y autor de cantigas, versos e, incluso, de producción científica, con tratados médicos o escritos astronómicos. En la misma época, aunque medio siglo después de la muerte de Alfonso X, vivió Juan I de Portugal. Este monarca legó importantes textos jurídicos y descubrimientos marítimos, a partir de las exploraciones de su hijo Enrique el Navegante. Su sucesor, Eduardo I también dedicó su tiempo a la cultura, la creación literaria y otro tipo de escritos como la caza.
Educación física en la Edad Media
El Libro de montería de Juan I es de las obras más importantes de la literatura de caza en el ámbito ibérico. Con un punto de vista técnico, tiene como objetivo divulgar el ejercicio de la caza mayor, realizada a caballo. El autor describe la montería como una actividad colectiva en la que cada participante tiene un papel en la búsqueda de un objetivo común, como si de una práctica deportiva se tratara, destaca la investigación científica.
El libro de la enseñanza del buen cabalgar, por su parte, es un manual de arte ecuestre, de ejercicios físicos y juegos aconsejados a los nobles para iniciarse en la práctica de la equitación. La obra tiene un importante activo pedagógico, resalta la tesis de Lourenço, con la descripción del aprendizaje de la técnica ecuestre y una fase de entrenamientos. Ambas obras proporcionan claves para entender las actuales Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. De alguna manera, servían para establecer parámetros de educación física en la Edad Media.
Fuente: León Noticias

No hay comentarios.:

Ir arriba