4 de septiembre de 2013

Opinión: Juego de tronos por Ezequiel Fernández Moores

Sería acaso un acto de reparación si el Comité Olímpico Internacional (COI) abre este viernes en Buenos Aires su 125º Asamblea recordando a José Benjamín Zubiaur, el argentino miembro fundador de 1894, injustamente echado trece años después. El deseo, seguramente, suena a ingenuo si se advierte que la Asamblea deberá tomar tres decisiones de peso: la primera, designar al noveno presidente de la historia olímpica que abrió Pierre Fredi de Coubertin. El barón francés, acompañado de otros nobles y algunos militares europeos, fundó el COI en 1894 en París. Para darle "universalidad" incluyó entre los quince miembros fundadores a Zubiaur, a quien había conocido cinco años antes en un Congreso en París, en los festejos del Centenario de la Revolución Francesa. Compartieron entusiasmo por el modelo inglés de educación física en las escuelas. Ausente de la reunión fundacional, igual que otros, Zubiaur es citado en crónicas como "Zubiauru" o "Zubiaurre" y de nacionalidad "uruguaya". El argentino no era noble ni millonario, sino docente y funcionario público. Y no creía que el deporte debiera formar campeones o soldados, sino ayudar a educar. Sin dinero ni interés para viajar a la creación de los Juegos Olímpicos, Zubiaur fue echado trece años después. El COI lo declaró "dimisionario".
Lee la nota completa aquí

No hay comentarios.:

Ir arriba