18 de noviembre de 2013

Opinión: "La educación física, un recurso para disciplinar durante la dictadura"

Tras el militarismo y el ordenamiento del cuerpo, sobre todo en el periodo que va desde 1976 a 1983, los profesores recrean la materia con el deporte, la salud y el placer de jugar.
"Izquier..., derech ..., izquier ..., izquier..., izquier, ... allltooo, uno.... doo". La voz de mando retumbaba en el patio escolar, eran horas y horas de marchas, esto era parte de la formación escolar en las clases de educación física hasta hace 30 años. Esta enseñanza fue durante la dictadura cívico-militar (1976/83) un espacio manipulado para militarizar la formación de niños y adolescentes, para ordenar sobre los cuerpos y su expresión. Ex alumnos, hoy docentes, reflexionan sobre esa experiencia, los cambios y los avances que se dieron en la democratización de esos aprendizajes.

"Desde su nacimiento, la educación física entró a la escuela muy ligada a los ejercicios militares. Pero con la dictadura que impuso el terrorismo de Estado se remarcó el disciplinamiento corporal, la uniformidad y el autoritarismo", dice Diego Mattos, profesor y ex alumno del Instituto Superior de Educación Física (Isef) Nº 11 que funciona en el Parque Independencia de Rosario.

"La marcha militar sólo tiene sentido para ordenar a los alumnos. Todas las clases empezaban marchando, para disciplinar. No era trotar con fin aeróbico. Estaba concebida como una forma de preparar al alumno para aceptar órdenes, encuadrarse. En ese marco también se realizaban ejercicios sincronizados en grandes formaciones", explica Mattos

El 1º de junio de 1978 se inauguró el Mundial de Fútbol con unos 1.700 alumnos en una formación en la que no sobresalío la destreza, sino la uniformidad de los movimientos. Todo un símbolo del torneo, que marca esa apropiación del espacio escolar y del ordenamiento de los jóvenes bajo la política dictatorial.

Stella Acosta, quien ingresó como alumna del Isef en 1969 y se jubiló en 2007 como directora, recuerda que "la marcha también era practicada en la formación de las maestras".

"Con el golpe de 1976 hubo cambios en el disciplinamiento, se endureció el control y el ingreso de alumnos, las amonestaciones, el largo del cabello, la presentación, el uniforme sin rayas. El control era ejercido por el Ministerio y cada interventor".

Cesantías. Stella repasa para La Capital que en diciembre de 1976, todos los profesores son cesanteados. "En febrero o marzo nos reingresan, pero quedan unos 40 afuera, de los casi 300 que ejercíamos. No quedó registrado que fueran sancionados por cuestiones políticas, ellos decían que era por falta de idoneidad. Fue muy difícil ese momento, también para los que defendíamos a los cesanteados. En esa situación, además, el director del Isef se retira y se jubila".

Esos cesanteados, al comenzar el período democrático inician juicio y se los reincorpora. Años después, en 1986, el Ministerio de Educación de Santa Fe realiza una reestructuración institucional y designa como reorganizador a un profesor de la casa cesanteado en 1976.

Además del clima represivo, Stella agrega que la dictadura "dispuso un cambio de planes". "Desaparecieron —continúa— materias como Estudio de la Realidad Social Argentina (Ersa)", que había sido incluida en la currícula en 1974. Fue reemplazada, paradójicamente, por Formación Cívica, y en 1978 por Formación Moral y Cívica, y ya no abordaban temáticas sociales relacionadas a la familia, el barrio, la comunicación, donde antes se proponían análisis de los hechos presentes y contextualizados.

"La coerción se expresa a través de la intervención por parte del gobierno quien designa un interventor. Los argumentos que el Ministerio de Educación sostiene para esta medida se justifican en términos de «normalizar el funcionamiento del Instituto, atento a los principios trazados en materia de educación conforme a los propósitos de reorganización del gobierno nacional y ante la comprobación de situaciones administrativas y técnicas asumidas por la dirección del establecimiento»", según se expresa en un acta de supervisión de octubre de 1976).

"El ambiente de la carrera siempre desarrolló una lógica de camaradería y eso suavizaba lo que pasaba afuera. Pero era terrorífico y había quejas de los alumnos por el adoctrinamiento que nos imponían", remarca Stella.

"Había empezado mis estudios en el Normal 2 y ese clima de disciplina reinante no me gustaba. Terminé en el 70 y desde el 74 al 2007 fui docente. No hubo relación con el terrorismo de Estado, la cuestión pedagógica se conservaba", resalta.

Deportes y salud. "Desde su nacimiento, la educación física entró a la escuela muy ligada a los ejercicios militares. Pero, con la la irrupción de la dictadura cívico-militar se impone y remarca el disciplinamiento corporal, la uniformidad y el autoritarismo", dice Diego Mattos, profesor del Isef.

"A pesar de su origen, el peronismo rompió con ese modelo militar e irrumpe con la presencia del deporte en la educación física, lo integra al juego y también cumple el rol higienista. Lo vincula a la revisión médica, la vacunación y al control sanitario en el marco de una política para la salud masiva", remarca.

"En el 73, cuando estudiaba en la escuela secundaria, aparecieron el deporte, los talleres y cada uno elegía el de su gusto. Había una línea más abierta. Claro que los varones y las mujeres seguían haciendo actividades separadas y distintas. Recién hace unos 10 años empezaron a tener clases juntos. Ahora, las chicas hacen fútbol, rugby; y los chicos pueden practicar hockey".

"Fui parte de la primera promoción graduada con la democracia, en 1984. Entonces ya se discutían en el profesorado temas como: ¿para qué se enseña educación físca en escuelas y clubes? Había discusiones epistemológicas de los saberes que rompían con lo viejo", señala.

"Hoy hay una disputa entre lo que es el deporte social y el movimiento artístico, todo en medio de una reforma curricular. Debatimos sobre una formación que sea base para el conocimiento del cuerpo, el espacio y el tiempo, que debe servir en lo personal y también en áreas como la lectoescritura, el cálculo. Pero además, lo deportivo tiene que ver con el placer, con jugar y mantener un lugar de encuentro social, aun sin competencia", sostiene.
Fuente: Diario "La Capital" de Rosario

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