9 de abril de 2015

Opinión: Guillermina Tiramonti


 Guillermina Tiramonti es docente, investigadora del área de educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y directora de la revista "Propuesta Educativa". Su rica trayectoria la posiciona como una de las especialistas en educación de mayor renombre en el país. En diálogo con El Tribuno, ofreció un esclarecedor análisis de la situación actual de la escuela argentina. "A la vez que ha perdido efectividad en la transmisión de los instrumentos básicos de la cultura letrada, hay una gran distancia entre lo que la escuela enseña y los saberes que se exigen en el mundo contemporáneo", explicó. Y consideró además que las políticas educativas han estado más atentas a evitar el conflicto y a remendar una escuela que ya no funciona, que a innovar y poner a la educación a la altura de los tiempos que corren.
Una pregunta básica pero que representa una percepción muy generalizada de la gente: ¿Por qué da la impresión de que los chicos de hoy aprenden menos que nuestros padres y abuelos? La proliferación y diversificación de información es mucho mayor que décadas atrás, pero ¿es esa la única posible respuesta?Si se analiza la proyección de las tasas de escolarización de todos los niveles educativos, no cabe duda de que a lo largo del siglo XX el sistema ha ampliado sus alcances y por lo tanto las últimas generaciones están mucho más educadas que las anteriores. Sin embargo, quienes tienen cierta edad tienen la percepción de que antes se aprendía más. En la conformación de esta impresión confluyen diversos factores. Primero, la escuela tradicional tenía un recorte más específico de aquellos saberes que debían ser aprendidos y había un consenso generalizado sobre la validez de esos saberes. Los sectores populares solo concurrían a la escuela primaria y esta era muy efectiva en transmitir la lectura, la escritura y las operaciones matemáticas básicas. El mercado de trabajo y la vida social y cultural para este grupo no exigía saberes más elaborados. Estos estaban reservados para la escuela secundaria a la que acudía un porcentaje bajo de la población que provenía de familias de sectores medios y altos, cuya cultura era más cercana a las exigencias de la escuela. De cualquier manera hoy la escuela ha perdido efectividad en la transmisión de los instrumentos básicos de la cultura letrada y hay una gran distancia entre lo que la escuela enseña y los saberes que se exigen en el mundo contemporáneo. 
El avance de la tecnología y su injerencia en la cotidianidad de los estudiantes parece ser un tema que la escuela tradicional no ha podido integrar a sus métodos de enseñanza, salvo ensayos esporádicos...Efectivamente, las tecnologías de comunicación han modificado la vida cotidiana de todos y especialmente la de los jóvenes, que han nacido y se han criado en diálogo con ellas. Para muchos autores esto ha producido modificaciones neuronales. De cualquier modo, para cualquier observador es claro que los jóvenes tienen un modo de articularse entre sí y con el mundo mediado por estas tecnologías, que es diferente a la de los adultos. La escuela no ha incorporado adecuadamente las nuevas tecnologías y, por sobre todo, el uso de internet que es el actual portador de la cultura. Podríamos decir que la escuela es un espacio de resistencia de la cultura de la ilustración, del libro impreso y de las formas de transmisión que esta otra cultura generó. 
¿Considera que es óptima la calidad de la formación docente? ¿Avala a quienes apuntan a los maestros diciendo que ya casi nadie elige la carrera por vocación?La docencia es una profesión y su ejercicio exige un conocimiento técnico específico y no es posible arreglarse solo con la vocación, sin embargo en esta actividad la pasión por lo que se hace es un requerimiento para el buen desempeño. La Argentina tiene un sistema de formación inicial muy amplio, poco regulado y de escasa calidad. Es una tarea pendiente intervenir para mejorar la calidad, y cuando hablamos de calidad no estamos planteando más tiempo, más materias, sino formar un docente capaz de afrontar los cambios que se deberán hacer en la escuela.
Entonces mayor cantidad de años de los estudiantes dentro del sistema equivale necesariamente a una mayor calidad educativa. 
El problema de la escuela no es la cantidad de tiempo que los chicos permanecen en la escuela sino la relevancia de lo que allí sucede. Las investigaciones muestran que en la mayoría de las escuelas los procesos de aprendizaje son poco relevantes e inadecuados para los requerimientos de la cultura contemporánea.
¿Qué lugar considera que debe tener la escuela como agente de inclusión social?La escuela ha sido históricamente un espacio para la integración social. Esta integración se realiza a través de una tarea de homogeneización cultural que se hacía a través de la incorporación a una misma concepción del mundo que incluía conocimientos y valores. Sabemos que no todos eran incluidos igual, ni en cuanto a los niveles a los que accedían, ni en cuanto a la calidad de lo que aprendían. 
Hoy la sociedad exige que todos los miembros de las nuevas generaciones desarrollen una serie de competencias para ser partícipes activos. De modo que la escuela debe incluir a todos, no para anclarlos en un aula con el objetivo de evitar el riesgo que significa una población joven en la calle, sino para que tengan acceso al saber y puedan desarrollar sus potencialidades.
¿Cómo evalúa la educación primaria y secundaria de nuestro país en relación a Latinoamérica? ¿Cree que hay que seguir mirando modelos aplicados en Europa como solución a nuestras falencias?Las pruebas internacionales muestran que la Argentina ha ido perdiendo posiciones en relación a otros países de la región. A mi criterio la educación, sobre todo la secundaria, debe ser transformada. No hablo de mejorarla, sino de transformarla: abandonar paulatinamente el modelo de fines del siglo XIX y XX a favor de modelos que proponen un alumno protagonista de sus aprendizajes, un docente capaz de acompañar y guiar este aprendizaje con un uso efectivo de las nuevas tecnologías. No es fácil y son pocos los países europeos que han avanzado en este sentido. Está el ejemplo de Finlandia, pero hay numerosas experiencias en Europa y EEUU que es necesario conocer, no para copiar, pero si para orientarse y adaptarlas a nuestras características. 
¿En qué fallan las políticas educativas actuales? 
Las políticas educativas han estado más atentas a evitar el conflicto y a remendar una escuela que ya no funciona que a innovar y poner a la educación a la altura de los tiempos que corren.
Fuente: Diario El Tribuno

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